Algo más que un deporte

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lunes, 24 de marzo de 2014

TRACKS DE EUTICHES CON JUAN SERRANO

Ayer Domingo 23 de Marzo hice una de esas cosas que te dejan marcado para siempre. Una de esas rutas que te ponen fuerte de verdad. Hacía tiempo que Juan, mi amigo del trabajo, me había propuesto realizar la Track de Eutiches por nuestra cuenta, con el gps. La ruta discurre por la zona de las montañas de Prades. Sale de la Selva del Camp para llegar hasta Prades, y después bajar hasta el pantano de Siurana y volver de nuevo hasta la Selva del Camp. En total 122km con 3000 metros de desnivel positivo. Seria mi record personal en cuanto a kilómetros y desnivel acumulado. Pues nada, a las 5.30am salíamos de Sant Andreu de la Barca en dirección a la Selva del Camp. La temperatura no era muy fría, pero hacía un aire de la ostia, y ya antes de llegar al inicio de la ruta casi tenemos un susto porque se soltó unas de las bicis del portabicis. Menos mal que iban las dos atadas entre si y no pasó nada más grave. A las 7am ya estábamos pedaleando, y como comenté anteriormente hacía un aire que nos impedía avanzar con normalidad. En la primera bajada que cogimos, puffffffffff, primer parón. Reventón de la rueda delantera. Cambio de cámara (de esta semana no pasa que no ponga el tubeless) y continuar. A las 12 y algo estábamos en Prades, la media no era la esperada debido al aire, pero bueno, no era mala del todo. Pero a partir de Prades la cosa comenzó a torcerse. Nos perdimos un par de veces, nos encontramos caminos impracticables para la práctica del ciclismo. Total que para hacer 12km nos tiramos una eternidad. El cansancio acumulado (hasta Prades tuvimos un desnivel de 1700 metros en 54 km) y el viento que no cesaba hacían que mi cabeza comenzara a rayarse más de la cuenta. Pero bueno, lo peor estaba por llegar. Después de subir unas rampas de piedra que nos dejaron en lo alto del pantano de Siurana, más o menos sobre el kilómetro 85, noté que de repente se me frenó la rueda. Nooooooooooooo, el puto buje había petado. Menos mal que Juan es un tío con una experiencia en la montaña brutal y me tranquilizó. Miramos el mapa y quedaban unos 5 km hasta el pueblo de Arbolí. Decidimos tirar como fuera, la rueda iba frenada, pero no del todo y como era casi todo bajada, decidimos bajar al pueblo a comer algo y después decidir que hacer. En Arbolí nos comimos un bocata y sacando fuerzas decidí que iba a continuar por carretera hasta donde estaba el coche. Eran 26km de carretera con bajadas pero también subidas. Fue como hacer una sesión de spinninng con la resistencia puesta en la rueda. Pero al final lo conseguí. A las 17.30 llegamos al coche, nos cambiamos de ropa y pusimos rumbo a casa, que ya había ganas de volver. Pues nada, espero que os guste esta crónica y aquí os dejo unas fotos que inmortalizan la jornada de btt.